1 / 115
文档名称:

【外语学习】el-reino-del-dragon-de-oro.pdf

格式:pdf   页数:115
下载后只包含 1 个 PDF 格式的文档,没有任何的图纸或源代码,查看文件列表

如果您已付费下载过本站文档,您可以点这里二次下载

分享

预览

【外语学习】el-reino-del-dragon-de-oro.pdf

上传人:紫岑旖旎 2012/10/13 文件大小:0 KB

下载得到文件列表

【外语学习】el-reino-del-dragon-de-oro.pdf

文档介绍

文档介绍:LIBRO DIFUNDIDO POR
EL REINO DEL DRAGÓN DE ORO
Isabel Allende
Isabel Allende El reino del Dragón de Oro





A mi amiga Tabra Tunoa,
viajera incansable,
quien me llevó al Himalaya
y me habló del Dragón de Oro


EL REINO DEL DRAGÓN DE ORO

****


CAPÍTULO UNO EL VALLE DE LOS YETIS

Tensing, el monje budista , y su discípulo, el príncipe Dil Bahadur, habían escalado durante días
las altas cumbres al norte del Himalaya, la región de los hielos eternos, donde sólo unos pocos lamas
han puesto los pies a lo largo de la historia. Ninguno de los dos contaba las horas, porque el tiempo
no les interesaba. El calendario es un invento humano; el tiempo a nivel espiritual no existe, le había
enseñado el maestro a su alumno.
Para ellos lo importante era la travesía, que el joven realizaba por primera vez. El monje
recordaba haberla hecho en una vida anterior, pero esos recuerdos eran algo confusos. Se guiaban
por las indicaciones de un pergamino y se orientaban por las estrellas, en un terreno donde incluso en
verano imperaban condiciones muy duras. La temperatura de varios grados bajo cero era soportable
sólo durante un par de meses al año, cuando no azotaban fatídicas tormentas.
Aun bajo cielos despejados, el frío era intenso. Vestían túnicas de lana y ásperos mantos de piel
de yak. En los pies llevaban botas de cuero del mismo animal, con el pelo hacia adentro y el exterior
impermeabilizado con grasa. Ponían cuidado en cada paso, porque un resbalón en el hielo significaba
que podían rodar centenares de metros a los profundos precipicios que, como hachazos de Dios,
cortaban los montes.
Contra el cielo de un azul intenso, destacaban las luminosas cimas nevadas de los montes, por
donde los viajeros avanzaban sin prisa, porque a esa altura no tenían suficiente oxígeno. Descansaban
con frecuencia, para que los pulmones se acostumbraran. Les dolía el pecho, los oídos y la cabeza;
sufrían náus