1 / 302
文档名称:

2252 - Las Piramides De Napoleon - William Dietrich.pdf

格式:pdf   页数:302
下载后只包含 1 个 PDF 格式的文档,没有任何的图纸或源代码,查看文件列表

如果您已付费下载过本站文档,您可以点这里二次下载

2252 - Las Piramides De Napoleon - William Dietrich.pdf

上传人:bolee65 2014/4/29 文件大小:0 KB

下载得到文件列表

2252 - Las Piramides De Napoleon - William Dietrich.pdf

文档介绍

文档介绍:1
William Dietrich


Las pirámides
de
Napoleón
2
Argumento

París, 1798. El norteamericano Ethan Gate gana en una
partida de cartas un extraño medallón que, según parece, pudo
pertenecer a la mismísima Cleopatra. Aunque al principio no le
da mayor importancia, su nueva adquisición será objeto del
interés de extraños personajes en la sombra que no dudan en
recurrir al asesinato en su intento de apoderarse de él. Hasta el
mismísimo Napoleón conoce la existencia del mismo, e invita al
americano a viajar con él en su campaña de Egipto, ya que el
corso quiere rodearse de “sabios” que le ayuden a descubrir los
secretos del país de las pirámides.

Ethan buscará las respuestas prender el poder que
tiene esa pieza, codiciada por todos, en lo que se convertirá en
una peligrosa y trepidante aventura. La llegada a Egipto, contra
las iones de Napoleón, no es fácil y son atacados desde
su desembarco en Alejandría y acechados a lo largo de su
recorrido por el Nilo.

Es en Alejandría donde Gage encontrará a Astiza y Ashraf,
sus aliados y amigos, que le ayudarán a resolver el misterio que
esconde el medallón: la llave de una puerta que aún no ha sido
encontrada tras la que se encuentra el libro del sabio Thoth.
3
¿Qué es Dios?
Es extenso, amplio, elevado y profundo.

San Bernardo de Clairvaux
4
1

Todo empezó con una buena racha en las cartas, y alistarme en una absurda
invasión parecía la única salida. Gané una fruslería y casi perdí la vida, así que
tomad nota de la ión. Jugar a las cartas es un vicio.
También es seductor, social y tan natural, podría argumentar yo, como el respirar.
¿O acaso el nacer no es una tirada de dados, en que la fortuna convierte a un bebé en
campesino y a otro en rey? Tras la Revolución francesa, pasó a haber muchas más
cosas en juego que antes, con abogados llenos de ambición que gobernaban en
calidad de dictadores temporales mientras el pobre rey Luis p