文档介绍:MARATHON MAN (1974)
William Goldman
A Edward Neisser
ANTES IENZO
Cada vez que cruzaba Yorkville en su coche,
Rosenbaum, por sistema, se encolerizaba. La zona de la
Calle 86 era el último reducto de los alemanes en
Manhattan, y cuanto más pronto fueran sustituidas las
cervecerías por nuevos edificios de apartamentos, mejor
sería. No es que hubiera sufrido personalmente durante
la guerra —él y toda su familia habían residido en los
Estados Unidos desde los años veinte—, pero el solo
hecho de conducir a través de calles pobladas por
mentes teutónicas era para ponerle los nervios de punta
a cualquiera.
Especialmente a Rosenbaum.
Todo le ponía los nervios de punta. Si la más
mínima injusticia se insinuaba en su vecindario, la
pillaba y la exprimía con toda la bilis que aún le
quedaba en anismo de 78 años. El que los Giants1
se mudaran a Jersey le ponía los nervios de punta; los
morenitos le ponían los nervios de punta, ahora más
que nunca, con sus ideas de que eran iguales e incluso
mejores que los blancos; los Kennedy le ponían los
nervios de punta. Y que no le hablaran unistas,
de películas pornográficas, de revistas licenciosas, de la
inflación alimentaria; porque, al instante, le rechinaban
los dientes.
En este día se septiembre, Rosenbaum estaba
particularmente encolerizado. El día era caluroso y se
había retrasado un tanto. Se dirigía a Newark, a un
sanatorio donde sus únicos camaradas supervivientes
celebraban su partida de cartas semanal. Tres fósiles,
eso es lo que eran, unos pésimos jugadores de cartas y,
a decir verdad, una gentuza abominable, pero todos
podían aún respirar cuanto querían, y cuando se acerca
uno a los 78 años, eso es algo que cuenta mucho.
Tampoco ellos simpatizaban excesivamente con
Rosenbaum, los juegos terminaban invariablemente en
medio de gritos y amenazas, pero él no dejaba de acudir
siempre allí porque era el mejor procedimiento que
había encontrado para pasar el jueves, un día funesto
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